
Retomamos blog tras ¡seis meses! con Woody Allen como protagonista de su última entrada.
En realidad no entiendo muy bien los motivos; seguramente una suma de ellos (y nunca extrapolables).
Se me ocurre, por ejemplo, que revivir un blog es una manera muy evidente de llevar la contraria a todos los que vienen sentenciado su muerte. Las redes sociales molan, pero los blogs molan más. ¡Están vivos!, y son necesarios. Aunque no los lea nadie.
También, porque creo constructivo recomendar el último disco de Love of Lesbian, 1999, una maravilla, especialmente en el aspecto lírico. Santi Balmes, generoso en su prosa, lo clava describiendo los distintos estadios por los que pasan los amoríos. Yo, con el mío, ando por la etapa de romper ventanas en pareja para generar lluvias de cristales; canción 14, que él canta evocando su pasado y a mí me sirve para el presente.
Aprovecho también para pedir desde aquí sugerencias/métodos para hacer desaparecer a una familia entera, sin utilizar métodos ilegales. Y no me refiero a la mía. Odio a mis vecinos y de su desintegración depende mi salud mental. Se me ocurre pagarles un viaje, pensión completa, a la mierda. Gracias de antemano por la ayuda prestada.
Otra razón impepinable para rescatar un blog es el aburrimiento dominical, una agridulce condición donde la palabra lunes se enciende y se apaga en el subconsciente.
En fin, que yo ya me doy por satisfecho con estas palabritas de hoy. Han sido sólo una excusa para volver aquí.
Voy a celebrarlo, con una copita de tinto.

















