domingo 19 de abril de 2009

Una mera excusa.



Retomamos blog tras ¡seis meses! con Woody Allen como protagonista de su última entrada.

En realidad no entiendo muy bien los motivos; seguramente una suma de ellos (y nunca extrapolables).

Se me ocurre, por ejemplo, que revivir un blog es una manera muy evidente de llevar la contraria a todos los que vienen sentenciado su muerte. Las redes sociales molan, pero los blogs molan más. ¡Están vivos!, y son necesarios. Aunque no los lea nadie.

También, porque creo constructivo recomendar el último disco de Love of Lesbian, 1999, una maravilla, especialmente en el aspecto lírico. Santi Balmes, generoso en su prosa, lo clava describiendo los distintos estadios por los que pasan los amoríos. Yo, con el mío, ando por la etapa de romper ventanas en pareja para generar lluvias de cristales; canción 14, que él canta evocando su pasado y a mí me sirve para el presente.

Aprovecho también para pedir desde aquí sugerencias/métodos para hacer desaparecer a una familia entera, sin utilizar métodos ilegales. Y no me refiero a la mía. Odio a mis vecinos y de su desintegración depende mi salud mental. Se me ocurre pagarles un viaje, pensión completa, a la mierda. Gracias de antemano por la ayuda prestada.

Otra razón impepinable para rescatar un blog es el aburrimiento dominical, una agridulce condición donde la palabra lunes se enciende y se apaga en el subconsciente.

En fin, que yo ya me doy por satisfecho con estas palabritas de hoy. Han sido sólo una excusa para volver aquí.

Voy a celebrarlo, con una copita de tinto.

martes 23 de septiembre de 2008

Woody Genio Manhattan



Vicky Cristina Barcelona, aprobado solvente. Excelente Penélope, por cierto. Scarlett mejor de lo que opinan muchos. Hall, olé, injustamente olvidada en la promoción. Bardem, sin su voz, es menos Bardem.

Te echo de menos, Woody Allen.

Creo que Europa te ha sentado bien porque aquí eres más libre que en casa. Pero ni Londres ni Barcelona te inspiran igual que NY.

Las tres últimas que te he visto (Scoop me la salté con premeditación) no me han llenado ni la mitad que lo hizo una escena de Annie Hall. O un diálogo de Manhattan. O una tontería de tus iniciáticas // Match Point no parece tuya. El Sueño de Casandra se me hizo larga. Y con Vicky... me entretuve, algo que antes conseguías desde la excelencia y ahora logras desde el estereotipo. Con todo, excelente la idea del trío. Y lo de la insatisfacción crónica.

Mi fidelidad será eterna. Una vez al año, como nos pides; amén de rescatarte vía DVD de vez en cuando. Pero te exijo un poco más, y sabes a lo que me refiero. No implicación, pues tu hiperactividad es envidiable. Pero si genialidad. De esa que siempre te ha hecho tan amado, tan odiado. Tan tú, en definitiva.

No soporto que a la gente que a antes no le gustabas ahora comience a adorar tu cine. Es un mal síntoma.

Siempre tuyo,

Carles.

domingo 24 de agosto de 2008

EL MEDALLERO DE LO COTIDIANO


Estos días respiro deporte, aunque no por practicarlo. Las Olimpiadas, ahora chinas, siempre consiguen despertar mi interés. No para condicionar mis horarios, pero agradezco mi ración de resumen diario; una bonita forma de despedir el día. Me gusta ver las repeticiones, a cámara lenta, con esa banda sonora estudiada que le añade un plus de heroicidad. Y sufro, más de la cuenta, haciendo cábalas sobre cuantas medallas tenemos hoy, cuantas mañana. En fin, que los Juegos me gustan, como música de fondo, como experiencia puntual que me acompaña durante casi un mes.

Preocupado por el medallero y por los récords hago un ejercicio de introspección. Y me obligo a escribir hoy, para igualar el número de articulillos escritos en un mes en este blog.

Este año, concluyo, he batido muchos registros, fuera de la cancha, pero igualmente loables. Cada día que paso con Ella, pienso, dinamita mi marca en el deporte del amor. Son cuatro años y medio de estabilidad, un agradable mérito, acaso mi logro más destacable, mi medalla de oro. Sumar 24 horas más es, en realidad, volver a batir el récord. Tiene mucho mérito, y resulta confortable. Aunque haya que entrenar muy duro, a diario.

Otra de oro. He superado dos grandes problemas de coco, que no merece la pena desvelar. Con ayuda profesional, claro, pero todo buen atleta necesita un entrenador. Fortalecido hasta el extremo, con alguna secuela, me siento invulnerable. Como Phelps en el agua. Como el Jamaicano más veloz del mundo.

Una de plata, por ejemplo. El récord mundial de horas trabajadas: 24. Las 12 de oficina de aquel día difícil, más las otras 12 de nervios que aquella entrevista me causó. Sin poder dormir, ni antes ni después de escribirla. Sin poder dejar de pensar en el encuestado, antes y después de conocerlo.

La lista podría ser infinita, con 123 bronces. Como la tuya, seguro, otro ser humano que, por exceso o por defecto, pulveriza sus límites de lunes a domingo.

Observemos a los atletas olímpicos como marcianos con doble condición: deportistas y personas. Les admiro por ello, pero no me dan envidia. Mi deporte, amén de algún futbito de lunes, es el más practicado de todos. Respirar, llegar a final de mes, quererla, cuidaros, cuidarme, afeitarme, laborar... Vivir, en definitiva, una disciplina nada fácil que empecé a practicar con las condiciones más favorables.

Entrada de blog algo tópica. Pero me apetecía, que de eso se trata.

PD- Por cierto, plata en baloncesto, con Gasol, Rudy y compañía. Sabe a oro, nos dicen. A mí no, a pesar del esfuerzo. En Pekín, total de 18. Gracias a los mallorquines, con más medallas que muchos países enteros.

viernes 22 de agosto de 2008

PREFIERO LOS BRASILEÑOS QUE CREEN EN DIOS


Ronaldinho malgasta su talento en cocaína, prostitutas y caipirinhas. Ronaldo prefirió hacerlo enjaretándose chuletones de Ávila y follándose travestidos. Robinho, demasiado inocente, se ciega con el dinero del Chelsea. Y con la noche, de momento, madrileña; londinense, en un futuro inmediato.

Muchos de los futbolistas brasileños se redimen de la pobreza vivida derrochando sus neo-millones y su presente en joyas horteras. En indiscretas farras de Playboy. En coches estúpidos, cuando menos, que acumulan en el garaje de un chalet en las afueras decorado con una Play 3.

No les culpo, faltaría más, pues el billete nos ciega a todos. Pero su prematuro y premeditado ocaso me parece insultante, aberrante, injustificable, lastimoso. Una bofetada a sus orígenes, una redención maleducada.

Otra estirpe de balonpiedistas cariocas le dedican todos y cada uno de sus goles, de sus méritos a Dios. No acarraen problemas. Disfrutan y hacen disfrutar de sus aptitudes con el cuero. Me remito, por ejemplo, a Donato, Bebeto, Mauro Silva. Incluso Rivaldo. (ahora Kaká).Todos de aquel 'Súper Depor' de Arsenio Iglesias; que perdió una Liga de la manera más dolorosa e injusta del mundo. Bravo.

A Robinho se le apagará la líbido en una Londres que cierra pronto. A menos que te guste el cuero y las emociones fuertes. Que se joda, lo tuvo todo y no quiso quedarse nada. No pasará a la historia por el futbolista que fue, más bien por el que pudo llegar a ser.

Me revienta ver como la gente derrocha sus innatas capacidades. Incluso a pesar de sus circunstancias previas; un atenuante que no me sirve como disculpa. Si yo pudiera meter con goles con la polla los metería. Si pudiera inventar el cubismo lo inventaría. Si actuara como Paul Newmam (que guapo el cabrón, que pena su adiós cercano) actuaría. Y si pudiera cocinar como mi padre, lo cocinaría................. . Pero no puedo, no sé...

Me conformo, sin embargo –un lujazo poder hacerlo– con quererla como sólo yo sé. Con escribir lo mejor que puedo; una profesión que me ha llegado por saber aprovechar las oportunidades. Con preocuparme de mis padres y hermano; aunque sea de pensamiento. Con tener un blog decente, que alimento poco pero con ilusión intacta.

En fin. Dios le da pan a quien no tiene dientes (excepto a Ronaldinho). A ver si reparte Bimbo, que lo podemos comer todos.

viernes 8 de agosto de 2008

ESPAÑA, UNA Y GRANDE (de una puta vez)


Intentan disimular su inexperiencia articulando palabras mentirosas. Inventan y exageran encuentros. Adornan noches de sexo deficitarias, frustrantes. A Juan jamás le han metido un dedo por el culo. A Pedro ni tan siquiera le han comido la polla y Rodrigo es un impoluto virgen.

Con todo, la verosimilitud de sus embusteras historietas termina excitándoles.

Poco convencidos de la sinceridad de los otros, aseguran creerse. Es una regla tácita. Fingen complicidad en sus sibaríticas reuniones nocturnas. Ríen, con exceso, con las historias de Juan, 'El Castigador'. Así han decidido apodarle tras tres botellas de un poderoso Merlot australiano.

-Me gustan cuando se lo tragan todo.
-Elisabeth hacía gárgaras.
-Penélope era la reina de la 'ranita'.
-Hay que ser muy zorra....

Menos Jacinto, demasiado borracho ya antes de los postres, todos se masturbarán al llegar a casa. Uno deconstruirá la cena agarrado a la taza del water. Los otros esputarán semen sin preocuparse por su destino. Sábanas manchadas, lienzo del desamparo.

Su falta de autoestima, alimentada por un físico poco agraciado, les condena a la solitud. Todos anhelan una pareja. Un "te quiero" cotidiano. Sexo sin excesos, un misionero de vez en cuando. Su vida sedentaria, su machismo no disimulado y su miedo a las féminas, son barreras infranqueables. Y rozan los cuarenta, edad preocupante, de difícil vuelta atrás.

Hay mueres en parecida situación. Desamparadas. Otrora maltratadas por algún hijo de puta con acuciante falta de sensibilidad. Pero ellas no inventan historias. No presumen con mentiras. Simplemente se autoexcitan de vez en cuando. Ven pasar los días, tratando de olvidar un pasado fatal. Y alimentan su ego mediante dietas de alcachofa y gimnasios postmodernos.

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Separadas muchas parejas –relación imposible– me permito asegurar que forman parte, respectivamente, de los comportamientos descritos. Me corroe, en realidad.

Ellos podrían merecer algo más que futiles borracheras y trabajos de secundarios en una oficina terciaria. No son malos tipos, pero se han abandonado y han dejado de creer en sí mismos. Ellas, por su parte, todavía son guapas. Algunas no han sufrido la menopáusica hinchazón. Acaparan, en ocasiones, la inteligencia familiar, malgastada como secretarias para gentlemans cocainómanos, respetados por las autoridades locales. Han conocido a otros hombres. Pero el trauma postdivorcio, menos mal, les ha enseñado que el cariño no se demuestra con orgasmos. Que el respeto es un valor innegociable. Que el sexo, sin amor, vale y cuesta la mitad.

La España del XXI todavía la protagonizan los del XX, educados muchos en el XIX. El futuro es nuestro, pintémolos bien. Aprender del error ajeno es una obligación. Desde el fallo más nimio hasta la cagada más insultante. Corresponde a las nuevas generaciones fabricar una sociedad normal. Redimir al ser humano de sus reincidentes errores. Somos, muchos, todavía cobardes. Conformistas. Poco viscerales. Católicos. Del toro y la sangría. Españoles de antaño, ciudadanía acomodada, anquilosada. Modernillos de salón.

A tomar por culo.

domingo 3 de agosto de 2008

HEROES

Con cierto retraso descubro Heroes, una magnífica serie injustamente maltratada por la televisión española. No hablaré de ella, pero las andanzas de los genéticamente evolucionados me inspiran (caóticamente) esta mañana.

Mi ADN no es digno de estudio; tan ordinario, tan Mulet. No puedo volar ni teletransportarme, a pesar de que lo intento para no llegar tarde. Tampoco leo la mente ajena, aunque muchas veces sé lo que piensa Ella sin necesidad de recurrir a la palabra. Ni mucho menos tengo una mente prodigiosa, ni pinto el futuro; algo acaso innecesario, por previsible y oscuro.

Ser un superhéroe sólo tiene sentido en Nueva York, la urbe de los supervillanos.
Aquí los actos heroicos se construyen sin necesidad de capa y maya hortera. Basta con el sudor de la frente, la fuerza de voluntad y todos estos tópicos que sabemos nos hacen más honestos y necesarios. Y nos permiten dormir con la conciencia tranquila.

Los que trabajan por los demás –altruistas incondicionales que nos redimen ante el tercer mundo– no son héroes, sino ejemplos. Contrastes humanos que nos hacen algo peores al resto.

Concluyo que yo soy un héroe de salón. El salvador de mi micro-universo cotidiano. El que lucha por los míos y defiende sus intereses. ¿Suficiente?, imagino que no. Pero, de momento, no he descubierto más poderes en mi interior.

Ahora, ya con mi súper fuerza concentrada en la mano, les abandono para limpiar los platos sucios. Ésta si que no falla.


PD. Las viñetas son de mi hermano, Marc. Dedicadas a la serie de televisión, una parodia muy acertada. Desde Google podrán encontrar el resto al grito de "Pajirous". La primera (pinchar para ver más grande) está dedicada a los hermanos Petrelli y a su capacidad de volar (y alguna cosas más...). Gracias genio!

viernes 11 de julio de 2008

CONSUMANDO EL DESLIZ


Una amiga, casi casada, me confiesa un amor profundo. No hacia mí. Tampoco hacia su casi marido. E aquí lo interesante. Tras bastantes, muchos, años de fidelidad sentimental, la monótona cotidianidad de su querer la impulsa a la traición, todavía no consumada. El otro, el nuevo, le ha despertado la bilirrubina. La historia se repite.

La vida en pareja sustituye la pasión por un universo común, predecible y lleno de pros y contras. En casa, finiquitada la jornada laboral, cualquier excusa es buena para rehuir del sexo. Para posponer los besos. Para discutir con talante; o sin él. En el lado positivo, no negociable, se agradece llegar al hogar con el deseo intacto de ver a la parienta. Se la echa de menos, más que nunca, a pesar de convivir con ella. La confianza permite eructar sin punición. Confesarse con sinceridad. Mostrar el lado menos amable de uno. Éstos matices, impensable en la fase beta del enamoramiento, son necesarios. Son reales. Construyen la vida objetiva.

Mi amiga está convencida de que, antes o después, consumará su desliz. Probablemente, si el orgasmo es bueno, reincidirá. Y se volverá a enamorar, para fingir en los primeros encuentros que no se tira pedos. Que toda ella es amabilidad. Las mentiras del amor primerizo se repetirán con premeditación y alevosía.

Me preocupa que en mi parcela se repita lo aquí descrito; que Ella le confiese a un amigo un amor profundo hacia otro. O hacia él. Mi angustia no resulta de una crisis de pareja. Ahora nos queremos más que nunca, acabamos de estrenar casa y nos acariciamos con una periodicidad loable. Pero la novedad estimula los sentidos de una manera irremediable. Queremos lo que no tenemos, añoramos el pasado; tal vez los dos tópicos más verdaderos que existen.

Si mi amiga, finalmente, se frota con el nuevo, yo entraré en crisis. Me pondré en el papel de su en apariencia perfecto casi marido y sufriré con él. Aunque nunca con la misma intensidad. Pobrecito, la que le espera.

sábado 5 de julio de 2008

CUÁN GRANDE ERES, WILLY



Reconozco que mi interés por Willy Deville empezó y terminó, creo, en 1993. La brutal Demasiado corazón irrumpió en España con diez años de retraso, es verdad, pero lo hizo con sus méritos intactos. Mi madre, hoy, década y media después, todavía la tararea. Y yo con ella.
La semana pasada, el periódico me convidó a pasar (casi) un día con él. En Barcelona, 48 horas antes de su concierto en Palma. Evidentemente fue una hábil maniobra de marketing de los promotores. Cuesta menos mandar a un redactor a otra ciudad –y pagar por su crónica– que apoquinar 3.000 euros por una página de publicidad. (Sin condiciones, eso sí. Con libertad absoluta para escribir, para describir, lo allí encontrado. La honestidad forma parte de mi sueldo. De verdad).
Mi primera toma de contacto fue en la recepción del hotel, sito en la Diagonal, a la vera de la Sala Bikini, el escenario. Bajó a recibirme puntual, bien acompañado por su "único amigo", Hook, encargado de traducir su difícil inglés americano. Sólo exigió poder fumar durante la entrevista, una asequible condición, a pesar de que en la Ciudad Condal no resulta nada fácil encontrar un lugar apto para la nicotina.
Departí con ellos casi una hora. Hablamos, claro, de música. De sus excesos, de sus deudas. De que el mundo se va a la mierda. Del surrealismo de Obama. De las últimas páginas de su vida... Fue delicioso verle devorar Winston y Coca Cola, light. Grande, DeVille.
El resto del día dejé de exitir para él. Me saludó antes del concierto. Y después, buscando una obvia aprobación a su exagerado ejercicio de talento.
Ayer me pagaron por escribir por ello. Un dulce para un periodista, acostumbrado a trabajos que no se merecen tanta dedicación como acostumbro a malgastar (lo siento Susi, soy así).
Prometo no volver hacerlo más. Les dejo el link con la crónica publicada. No estuve especialmente acertado, aunque se deja leer.
Bona nit.

http://www.diariodemallorca.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008070400_9_373226__Actual-solas-Willy-DeVille


PD_La foto, mala, tomada durante el concierto es de un servidor.

jueves 19 de junio de 2008

DELICIOSA RUTINA (a veces)


Comencé el miércoles de manera puntual, en la madrugada del martes, escribiendo mi primer gran (por extensión) artículo para el renacido Mondo Sonoro Baleares. Amanecí pocas horas después, de nuevo pegado al teclado, para finiquitar unas líneas pendientes con el suplemento de cine de mi DIARIO de MALLORCA (he opinado sobre Hulk y Sexo en Nueva York). Luego, tras fregar los platos, hacer la cama y recoger la colada, visité a mi madre. Un ratito. Y paseé al cabo de un rato con mi anciana abuela, a la que encontré por casualidad; yo de camino a mi moto, ella rumbo a la peluqería.

La jornada laboral fue intensa pero plácida. Redacté, claro, por eso me pagan. Pero también tuve tiempo para tomar café (y fumar) con Pep, nada más arribar. Reí con Roberto (de la radio) por teléfono. Ayude a Gabi a soportar su resaca. Y estuve con Miquel, el de las fotos, en el estreno improvisado de su nueva Gibson, de color "amarillo retro". Toca bien el muy golfo. Aunque sea en horas de trabajo.

Fui a cenar con Luciano y Paola, una deliciosa (y recién nacida) pareja que fomenta la conexión Argentina-Palma-Roma. Nos hemos emborrachado los cinco; estaba por supuesto la Susi. Y Emiili, compañero de piso de Luciano, conocido de mi novia, ¡padre de su ex! Que vueltas da la vida, y más en Mallorca, Palma, reducido territorio comanche.

Tras hablar un poco de todo, mucho de nada, nos hemos despedido. Es divertido pilotar la Vespa en un estado de cierta embriaguez. Más cuando Susana va delante, al volante de su Hyundai, haciendo 'eses' controladas. El alcohol no exime a nadie de sus consecuencias. Por cierto, de camino al hogar, a la altura de Ciudad Jardín, mi memoria olfativa me ha hecho emocionar. Veraneé allí muchos años, cobjijado por la recién derruida casa de mi abuela. El olor a salitre jamás lo podré disociar de mi pasado. Y se me pone la piel de gallina, literalmente, cuando paso por aquí.

Hemos llegado a nuestro difunto hogar (nos mudamos el martes, gracias de antemano Marc). Lo primero, subir la compra. Tras previo masaje, mi querida y necesaria S. ha marchado a roncar. Yo me he quedado bebiendo un poco más. Fumando a escondidas. Escribiendo estas líneas. Pensando en los olores de infancia. Ajustando la apretada agenda de mañana (ya hoy).

Siento el rollo que acabo de soltar. Al no ser famoso no reviste interés para el lector casual. Creo que es bueno resumir el día antes de abandonarlo. Acostumbro hacerlo desde el colchón, en un silencio excusivo. Pero hoy, un miércoles alegre, quería dejar constancia de que la cotidianedad es, algunos días, algo tan rutinario como recomendable. Me gusta mi vida. Y días sencillos como hoy me reafirman en mi creencia. A ustedes les pasará lo mismo. Estoy convencido.

Bona nit.

sábado 14 de junio de 2008

VIVA LA VIDA, ¡VIVA COLDPLAY!


Chris Martin –su voz y, sobre todo, su indisimulado edonismo– es para muchos una barrera infraqueable. Coldplay jamás te gustará si no tragas con el líder; una aceptable justificación. Todos los demás celebramos la inminente salida (lunes, 16) de su cuarto trabajo de esudio, Viva la vida..., ya disponible en un emule que acabo de utilizar (no acostumbro, lo sabéis) a pesar de que compraré el disco dentro de 48 horas.

Tras una primera escucha (al margen del single de adelanto) recurro al manido "Hoy te quiero más que ayer pero menos que mañana". No es una obra de fácil consumo, no tanto como las anteriores. Tampoco revela un giro imposible, se reconocen de inmediato. Es, simplemente, un poco (bastante) diferente. Y creo que me gusta, aunque necesito tiempo para confirmarlo, acostumbrado al hit inmediato de esta aventajada formación inglesa.

Los matices musicales saturan los 10+1 temas; un conjunto de corte épico que reparte protagonismo a partes (casi) iguales entre el cuarteto. El aire revolucionario del disco podría sonar a pantomima, dado la universalidad mainstreamer de la banda. Pero su popularidad, creo, no responde sólo a un marketing privilegiado. Son buenos,indiscutible, y pueden quejarse de lo que les salga de los cojones porque su música es de las más sinceras.

Coldplay se revela ahora contra algo; suena más triste que nunca gracias al violín y a unos tempos relajados. También sugiere esperanza, en algunas canciones heroicas fabricadas con pinceladas de Pink Floyd. Me aventuro y adelanto que Violet Hill saturará los 40 Principales. También que el fan más fanático aplaudirá con el corazón las impresionantes Strawberry Swing, Death and All His Friends y Cemeteries Of London, reservadas tan solo para los fieles que hace 11 años ya se emocionaban con Don't Panic, Yellow o Shiver.

Habrá una segunda parte de este texto. Escrita con más calma y tras haber ingerido el disco unas cuantas millones de veces más. Opino que todo el mundo debería hacerlo.

martes 10 de junio de 2008

DE CASI 45 A ALGO MÁS DE 60


Un plus de doscientos euros mensuales se ha traducido en 15 metros cuadrados más de hogar. Prefiero no desvelar el montante final, restaría magia a la historia. Ni calcular a cuanto está el alquiler del centímetro de suelo palmesano. Vivir en la zona Centro implica un esfuerzo. Excesivo, no hay duda, pero estamos en el siglo en el que la tierra se ha convertido en oro. ¿Vale la pena pagar?. No lo sé. De momento, capricho de urbanita, he decidido hacerlo.

Vivir en pareja solicita espacio vital. El amor también necesita respirar, por muy fuerte que sea. Discutir en un zulo multiplica las consecuencias. Defecar en paz, sin temor a los ruidos que delatan la acción, es casi una necesidad. Dormir tranquilo, sin verse obligado a compartir involuntariamente las fechorías nocturnas del partenaire, es casi un regalo. Tener un horno de verdad (no como hasta ahora; adiós tamagochi) asegura un guiso respetable. Nos sobran los motivos, como diría Sabina, para justificar el cambio de lar.

Mis 15 metros cuadrados añadidos me reportarán kilómetros de felicidad. También a Susana. Acostumbrados a una vida material suma de los mínimos sueldo-espacio, el cambio de casa me convida a una fiesta espiritual. A ésta no están invitados. Me la reservo para mí, la parienta y un buen vino patrocinado por Ribera del Duero. Sin embargo, les emplazo a la obligatoria cena inaugural. ¿Cuando?, cuando el infierno de la mudanza no sea más que un recuerdo. Cuando Ikea haya poblado el espacio ganado.

PD. Quiero un felpudo nuevo. Mi primera alfombrilla de bienvenida en realidad. En la buhardilla no nos hacía falta; las indecencias acumuladas en la suela de los zapatos se perdía tras escalar los casi cuatro pisos que nos separaban del mundo.

sábado 17 de mayo de 2008

¿DE CAÑAS CON ANDONI?



Andoni, te fuiste tan rápido que...

...que no pude verte salir. Ni decirte adiós. Ni desearte suerte. Ni hacer ninguna de esas cosas que parecen obligadas en una despedida. A mí, de todo corazón, me hubiera gustado.


En realidad podría localizarte. Todos dejamos rastro. Pero no quiero hacerlo sin tu beneplácito.

Si algún día, en algún momento, te apetece tomar unas cañitas, o planificar una suculenata comilona en uno de los comedores que pueblan tu selecta agenda... dime cosas. Estaré encantado de intoxicarme contigo.

Un abrazo fuerte,


Carles.

PD. Gracias por pasearte por Tentols con tanta frecuencia.

martes 13 de mayo de 2008

DESCONFÍE DEL SEÑOR GARCÍAS....


Las goteras de mi casa me convierten en audiencia potencial de los programas dedicados a pronosticar soles y lluvia. Preocupado por la salud de mi hogar, decido consumar mi condición de probable televidente con un inusitado interés.
Me decubro frente a la pequeña pantalla, en este mayo de infinitas y poderosas aguas, escuchando las precisas disertaciones sobre borrascas y marejadas (con posibilidad de fuerte marejada). Hoy, prometen, termina esta pesadilla que me ha condenado a dormir en el sofá varios días, pues el dormitorio es el epicentro de mis problemas.

Sentenciado al exilio, dentro de mi pequeña morada, reflexiono. No sin antes cagarme en la puta madre de un picapedrer incapaz de gestionar las heridas del tejado. Parece injusto, creo, no poder dormir tranquilo. El alquiler, recién subido, debería incluir las vacunas contra las catástrofes cotidianas. Asegurar una tirita para cada sangrado del hogar. Pero no es así. No en mi caso. La lluvia deja de ser romántica cuando te toca los cojones. Es bonito fumar en la calle cuando el cielo gris escupe agua; uno juega a ser bohemio. Pero cuando el "toc, toc, toc" interminable de una gotera no te deja conciliar el sueño uno se siente miserable. Un trabajo de diez horas diarias merece un descanso a su altura. Estarán de acuerdo.

El infortunio personal no es la mejor manera de henchir un blog. Aburre al personal. Pero yo necesitaba descargarme, al igual que han hecho las nubes. Si el contratado para arreglar sus problemas (de la lar) se llama Sr. Garcias, desconfíe. No le tomará en serio. Minimizará la magnitud de su tragedia. Y la parcheará de manera ineficaz. Por todo ello, y probablemente por mucho más, le deseo mal recíproco a este obrero de futil trabajo. Será gilipollas....

viernes 11 de abril de 2008

_POETA (CASI) MALDITO_



Tan cerca, tan lejos. De tí.

Hoy soy poeta. Casi maldito. Herido de muerte.
Poco inspirado fusilo de otro los versos que no alcanzo escribir.
No sé rimar, querida mía. Una virtud menos.

Ahí van. Gracias señor Gallego, gracias señor Alfaro; ustedes, sin saberlo, me comprenden mejor que yo mismo.



––––––––––––––––––––"Échale a él la culpa"




cvxcvxcv

domingo 6 de abril de 2008

_cinco canciones para atenuar la resaca_


Sin tiempo para alimentar el blog.
Escuetas líneas para hoy, resumidas inmejorablemente en el títulín.

Pues eso.

·15 Steps (Radiohead)

·DOMINGO DE RESACA (Pastora)

·tEll mE (Rolling Stones)

·contigo (SABINA)

·SLIPPING away (MOBY)*
*versión SIN AMARAL.

domingo 30 de marzo de 2008

_una correcta gestión dominical_



Jesús ocupó una hora en deglutir su Estrella de 33 cl, un clásico tercio made in Spain.
Aventajado bebedor de cebada –vive en Granada– su tercera ronda de anoche se prolongó en el tiempo más de lo habitual. Su cerveza, que destapó poco antes de las dos a.m., no se acabó hasta pasadas las tres. Anécdota tonta, sin duda, consecuencia simpática del cambio de hora anunciado.

La primavera adelanta los relojes con su llegada. Las horas nocturnas se acortan, sin posibilidad de negociar. Cortesía de Gesa. Ahorramos mucha energía, prometen, al aventajar el cronómetro.

Mañana –lunes– los efectos colaterales de avanzar las manillas se habrán diluido para el individuo, ya todos aclimatados a las consecuencias de la acción. Sin embargo, en plena fiebre de sábado noche, la operación no dejó indiferente a casi nadie. Sonrieron, por ejemplo, los peones de barra y algunas pechugonas camareras. Maldicieron proporcionalmente muchos clientes, ya borrachos. La cama, más cerca para todos ellos.

Firmo esta breve reflexión advirtiendo de mi condición de treintañero poco habituado ya al tragín noctámbulo. Yo sí celebré el ajuste cronográfico. Ayer llegué a casa a la misma hora de siempre. Más tarde en realidad, atendiendo al ya modificado reloj. Batí mi récord de los últimos años. Y me sentí algo más joven de cara a la galería. "Anoche me acosté a las cuatro". Mentira piadosa, inducida por el síndrome de Peter Pan.

El domingo, el cambio de hora, no me suscita tantas alegrías. Acostumbro a disfrutar el séptimo día de la semana en una proporción inversa a su consumo. La mañana es saludable para el que gusta de Bar Bosch, prensa caliente y cigarro de resaca. Pero las tardes domingueras me resultan incómodas. A pesar del fútbol. La ciudad muere prematura y la sombra del lunes golpea con fuerza después de la siesta. A las 22.30 horas, Aída, y sólo ella, me arranca algunas carcajadas. Las últimas de la jornada, alimentadas por las ganas de olvidar que el tiempo de asueto se acaba. Hoy, pienso, s'horabaixa, será un poquito más difícil, más pesado, más eterno.

No hay vacuna, acaso el cine, el sexo, para esta estúpida tortura autoinducida. Un domingo es un domingo, un día que exige una correcta gestión para no caer en la tristeza prolongada. Yo, todavía no he conseguido administrar mis sensaciones dominicales. No después de la hora de comer. Estamos trabajando en ello, eso sí.

viernes 28 de marzo de 2008

_soy un café de 0'35_


Soy lo que como.
Me lo aseguran Raquel Sánchez y Darío Barrios, en Cuatro.

Para la disertación escrita me inspiro sólo en su titular, sin ir mucho más allá en las explicaciones de la nutricionista y el chef. Decido, pues, no profundizar. Y pienso en mi ayer.

Comí, ergo fui, una coca-cola, un sandwich mixto con mantequilla de dos euros, y un café sin cafeína de 0,35. Comida de oficina, manjar de agobiado. Todo perfectamente racionado y envasado. Milimetrado en sus cantidades. Ordenado en cubículos justo detrás, justo delante, de un semejante de iguales características.
La cola induce al eructo. Gases. El empanado de jamón y queso, al colesterol y a un hambre prematuro que aparecerá pocas horas después. Por su parte, la descafeína, en vaso de plástico, favorece el tránsito intestinal. Y pone de mal humor. El brebaje es una mentira fabricada a base de polvos de sobre y agua templada. Una puta mierda con el poder de crear adicción.
Por la noche decido resarcirme vía bodeguilla. Ribera del duero con cuerpo, 15 º, dos copitas, seis eurazos. Ración de semicurado de oveja con D.O. manchega. Bendito el queso, dichoso el pan que lo acompaña. Bon profit proclamamos entre amigos. Gracias Andoni, por cierto, por recomendarme el garito.

Llego a casa, sonrojado de mejillas, y le pego a unas lentejas olvidadas al mediodía. Se agradece el potaje. Preparado con tanto amor, con tanta maña por una Susi que ya duerme. Muack. Las acompaño con un Merlot-Cabernet Sauvignon de Viñas del Vero que consigo en nuestro precario rebost. Todo perfecto. Recuerdo de nuevo que Soy lo que como. Hace unas horas era un periodista en un periódico zampando apresurado, como lo hace el buen periodista en un periódico. El homenaje nocturno me hace sentir, sin embargo, algo bohemio, algo español y algo lleno, saciado, claro, tras el plato de legumbres.

Los recuerdos suscritos hoy no me llevan a ninguna parte. Derivo, eso sí, que también Soy lo que escribo. Que puedo adornar mi realidad con adjetivos exagerados. Y tú, que no estuviste conmigo, tal vez te lo creas. ¿Acaso es este blog fruto de mi imaginación?. Depende. La palabra es poderosa. Con ella adorno y ordeno la rutina. En ocasiones, creo, las letras valen más que mil imágenes.

lunes 24 de marzo de 2008

_la alegoría rusa_


Descubro en el Tetris una alegoría de la condición humana. Mi adicción, pues, está justificada. Creo.

El juego propone al participante realizar un perfecto ejercicio de organización estructural; exige ensamblar las piezas que caen del cielo para crear un conjunto sin fisuras; elaborar un unitario todo, suma de píxels de diferentes naturalezas.
Derivo que la vida real reclama similar pericia. Ordenar sus piezas, las nuestras, en definitiva. Incluso el desorden vital más caótico demanda una planificación, una consciente dedicación diaria.

El ludópata del puzzle ruso no puede abandonar su construcción porque, en realidad, tampoco puede abandonar su existencia. Una línea de Tetris equivale a cien puntos que, a su vez, equivalen a un pequeño triunfo personal; a una alegría similar a la que se deriva de terminar de fregar los platos, hacer la cama antes de ir a trabajar, o conseguir llegar pronto a casa para disfrutar con la parienta de las últimas horas de la jornada.

Completar una ristra del juego ideado por Pazhitnov es afrontar, de inmediato, la tarea de finiquitar otra. Sin pausa. Al igual que un lunes cualquiera de una vida cualquiera, donde terminar un deber no exhime de tener que comenzar otro. Así hasta completar el orden del día, hasta poder acostarse con la conciencia más o menos tranquila.

Concluyo que uno juega al Tetris para conseguir la felicidad inmediata. Para demostrarse una y otra vez que es capaz de ordenar las cosas. El Game Over, duele, sin duda. Pero se olvida rápido con una moneda más, con otra partida. Con la vida, claro, es todo más complicado, más doloroso, más divertido, en ocasiones. Pero es gratis.



PD_Las leyendas urbanas aseguraban que los astronautas rusos habían desarrollado tal habilidad con el Tetris que eran capaces de prolongar las partidas hasta el infinito y más allá. Se decía que, llegados a un nivel de dificultad por encima de veinte, no veían las piezas caer de lo rápido que iban. ¡Ja!, pensaba yo inocente. Buceando por Youtube encuentro un video revelador. No, no es un hombre del espacio, pero bien podría ser de otro planeta.

sábado 22 de marzo de 2008

_PANADES_

video


Abuela, para tí las primeras líneas, el primer vídeo.

Ciudad Jardín. Verano de 2004. Una casa que ya no existe.
Te pedí caprichoso que me enseñaras a hacer Panades. En pleno estío mallorquín.
Y tú, claro, accediste ecantada. Los nietos, a veces, nos aprovechamos de vuestro desmesurado cariño.

De la receta poco recuerdo. Concluyo que jamás las haré yo, la labor es inmensa. Requiere una pericia y una paciencia que no quiero tener. Cuando falten las tuyas, estarán las de la suegra, Prudencia.
O las del Forn de Sant Antoni. A pesar de que las que hacen de pèsols cada año son peores. Cabrones, por cierto.

Hoy, Domingo de Resurrección. Mi panza soporta con estoicismo la resaca 'panadera' de ayer, intensificada ésta por cortesía de un frit que no probé, y de unos estupendos roviols.
Acabo de encontrar, por casualidad, este vídeo (y muchas fotos) perdido en una perdida carpeta de un inmenso disco duro. El pasado me ha hecho un poco de daño, lagrimita, pero también me ha alegrado el día.

De aquel mes de agosto consigo evocar muchas cosas.
·Tomé la decisión, irrevocable, de abandonar Madrid para volver a Palma.
·Fue el último verano, en realidad, que nadé con interés en aquel pedacito de mar tan sucio que teníamos delante de la casa. Hoy lo echo de menos. Tanto....
·El episodio de las panades, por supuesto. Por aquel entonces la enfermedad del no comer cedía tan solo ante algunas vacunas. Como la que tu me procuraste, abuelita mía, con aquellas panadetas de guisantes que zampé con tanto gusto.

Escribo estas líneas y descubro que clase de blog será Tentol. No lo tenía nada claro, hasta ahora.
La nostalgia necesita ser escrita, ser descrita. A mí me ayuda, descubro esta mañana.

Doy por inaugurado este rincón de sastre. Espero que mi perenne pereza no lo condene demasiado pronto.

Te quiero, Abuela.